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The Arts Collection

Akademia Cartonera: Un ABC de las editoriales cartoneras en América Latina (2009)

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Eloísa Cartonera (Argentina)

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Eloísa Cartonera nació en 2003, por aquellos días furiosos en que el pueblo copaba las calles, protestando, luchando, armando asambleas barriales, asambleas populares, el club del trueque, ¿se acuerdan del club del trueque? ¡Cómo pasa el tiempo de este lado de la tierra!

Por aquellos días, hombres y mujeres perdieron sus trabajos, y se volcaron masivamente a las calles en busca del pan para parar la olla, como se dice, y conocimos a los cartoneros.

Era verano, Cucurto y Javier Barilaro hacían unos libritos de colores y poesía: Ediciones Eloísa; por aquella bella dama descendiente de bolivianos que conquistó el corazón de Javier Barilaro y luego se fue.

¡Gracias Eloísa! porque con tu belleza cautivaste al compañero que después diseñó tantos libros como verdes hojas en primavera.

Después, junto con los desocupados, el club del trueque y los cartoneros que recorrían las calles con sus carros repletos de cartones, aumentó el precio del papel con que hacían los libritos y nació la idea y la necesidad de cambiar el sistema…

Y un día llegó Fernanda... una tarde amarilla, en una bicicleta rosa, con una pollera verde, como la primavera, y nos propuso abrir un taller en la calle Guardia Vieja…

Así nació Eloísa Cartonera, en la primavera de 2003.

Al principio vendíamos libros y verduras. Fuimos un suceso en la calle y en la prensa mundial. Diarios y radios de todos los países del mundo vinieron a fotografiarse con nosotros y ahí nos dimos cuenta que nuestros libros eran hermosos y que la gente los quería…

Ideamos un sistema de trabajo muy sencillo. Fabricar un libro cartonero, es de las cosas más fáciles de este mundo, ¡Fíjense, que los hacemos nosotros!

Compramos el cartón a los cartoneros que vienen a “la carto” con el cartón especialmente seleccionado. Ese cartón lo cortamos, lo pintamos y le pegamos el interior del libro, que imprimimos en nuestra Multilith 1250, (que lentamente estamos aprendiendo a manejar nosotros, no sin dificultades, pero con la firme convicción de conseguirlo cualquiera de estos días)...

¡Y listo! Así de simple y bello es un libro cartonero…

Tantos compañeros han pasado por acá. Aprovecho esta ocasión para ver si lo conocen, al gran Alboroto, nuestro histórico cameraman que filmó la primera película inédita y jamás vista, al menos por nosotros, de Eloísa Cartonera: La lectora que se volvió loca, se llama la película que nos gustaría encontrar. Tomás, si leés esto, venite a la Boca, con la peli, que organizamos una proyección callejera, ¡conseguiremos un proyector!

Miles de compañeros: los hermanos Ramos; Alberto, Victoria; los hermanos Portillo; Marilin y Bato, que hicieron su tesis de Eloísa; Georgina y  Magalí. Nicolás, el historietista. Pablo Martín, que nos hizo esta página. Cristian, Ramona, Juliancito, ¡el portero! Celia, Daniela, Franco, Germán, Manuel Alemián. Y más, seguro me olvido de muchos… pero no se enojen, los guardamos en nuestro corazón como un tesoro… ¡gracias a todos ustedes y a los que vendrán! ¡gracias por ser como son, y por querer mejorar!

Ale, Miriam “La Osa”, Juancito el rey de la salsa, Ricardo Piña, el poeta de River, Leo, Cucu, María, las vecinitas de enfrente, Lito, Mary, Abundio, Franco... Tantos, tantos somos en “la carto”... ¡Qué alegría!...

¡Para qué contarles! ¡Para que el mundo se entere!

Porque desde aquella primavera, nunca más estuvimos solos.

Aprendimos todo de cero. Aprendimos el trabajo ¡y hasta lo inventamos!

El primer libro que publicamos fue Pendejo, de Gabriela Bejerman, la poeta, performer y cantante latin pop, bellísima….

Editamos un libro de Rodrigo Rey Rosa, un lujo para el catálogo de cualquier editorial. Y ustedes ya conocen a Manuelito Alemián, a Ricardo Piña, a Andrés Caicedo, a Fabián Casas y a tantos escritores de esta época que vale la pena leer y descubrir.

Enrique Lihn es un escritor chileno, un poeta de América, un escritor que estuvo en Perú y le escribió un libro; estuvo en Cuba ¡y… le escribió un libro!  Estuvo en Buenos Aires ¡y escribió un libro! Un poeta de todos los países, un poeta americano. De él editaremos una antología, llamada Poeta y extranjero, que reunirá sus cinco libros, que editamos en fotocopias.

Nuestro sueño es editar los cuentos completos de Rodolfo Walsh, un escritor argentino, un intelectual del pueblo, un periodista formidable que mataron los militares en 1976 y que sigue desaparecido. Walsh, al igual que Francisco Urondo, Bustos, Conti y Santoro es uno de nuestros hombres más importantes; a quien todos deberíamos leer y descubrir y enamorarnos de sus obras. ¡Cartón es vida y vuelven todos en el cartón!

Si Rodolfo Walsh viviera, le encantaría la idea. ¡Todo esto y más y también todo lo que se les ocurra! Además de los amigos de siempre, Aira; La casa de cartón, de Martín Adán; las prosas de Juan Incardona, los cuentos de Fabián Casas, los poemas de Gonzalo Millán, los cuentos infantiles de Ricardo Zelarayán…

Con nuestros libros de cartón recorrimos nuestro hermoso y querido país... ¡Saludos a Mar del Plata! ¡al querido Chaco argentino!... ¡Saludos! a la rojiza La Rioja y la dorada Mendoza. ¡Gracias Trelew! ¡Gracias Córdoba, nuestra querida capital del cuarteto y del Potro Rodrigo y a Walter, el príncipe catamarqueño de la cuartetera Catamarca, ¡cuánta inspiración nos trae tu música! ¡Gracias Tucumán, Salta y Jujuy! ¡Saludos a Entre Ríos! ¡Reconquista! ¡Santa Fe!

Pero lo mejor que nos pasó, además de conocerlos a ustedes, fue convertirnos en cooperativa. Al principio nos costó despertarnos, darnos cuenta. Antes, todos nosotros estábamos dormidos…

Con el cooperativismo aprendimos que el trabajo es lo mejor que nos puede pasar. Convertimos el trabajo en parte de nuestra vida y nunca una obligación, algo desagradable; convertimos al trabajo en un sueño, en nuestro proyecto. Aprendimos a confiar en el otro, a ser mejores compañeros, a esforzarnos por un objetivo común, por algo más que nuestro propio ombligo. Conocimos muchas cosas, entre tantas otras, nuestro tierno corazón, aleteando, como un murciélago moribundo que no logra escapar por la ventana…

¡Que el trabajo sea una alegría fue nuestro mayor descubrimiento!

El cooperativismo nos mostró La Fuerza. Así, aprendimos todo lo que sabemos. Y ahora somos más…

Ahora tenemos un nuevo proyecto. Vamos a comprar un terreno en Florencio Varela. Una hectárea. Vamos a construir una casa y a hacer una huerta orgánica, y en el futuro una escuela agraria y todo lo que se nos ocurra…

Están invitados…

Creemos que tenemos que volver a  la tierra, reconciliarnos con ella y con el trabajo. La tierra y el trabajo pueden hacer del barro la más bonita escultura.

Allá vamos Florencio Varela, allá iremos…

Cortando cartones y fabricando miles de libros, siendo más y mejores compañeros. Allá iremos detrás del sol en los vagones, despertando día a día con la alegría de estar juntos, del trabajo realizado, editando nuevos títulos, con nuevos hijos y esperanzas, trabajando cada día más, con alegría.

¡Los esperamos!

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