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Ibero-American Electronic Text Series

Abreu Gómez, Ermilo / Semblanza de Sor Juana (1938)

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NOTAS

[note 1]

Por la Academia Mexicana, correspondiente de la Real Española, en la Iglesia de la Profesa de México, el día 3 de agosto de 1878.

[note nt.2]

De igual manera pudo observar Américo Castro en El Pensamiento de Cervantes, que "a principios del siglo XIX se juzgaba el Quijote según normas neoclásicas". Y así como Francisco A. de Icaza examina la crítica cervantina en El Quijote durante tres siglos, podría intentarse un estudio relacionado con las apreciaciones que la monja ha merecido a través del tiempo.

[note nt.3]

Esta postura era consecuencia —desviada de sus normas justas— del carácter del Renacimiento. Ya se ha indicado que una   [p. 60]   de las diferencias que existen entre la Edad Media y el Renacimiento, consiste en que: mientras en la primera época el artista no intentaba nada si antes no disponía de la comprensión de sus contemporáneos, en la segunda cuenta siempre con el saber de los eruditos para la interpretación de sus obras.

[note nt.4]

Sor Juana cita a Leonardo Lupercio de Argensola, 1714," III, 143.

[note nt.5]

Junto con su saber se hizo el elogio de la precocidad de que dio muestras. El P. Calleja dice que Sor Juana fue tan lista y aprovechada que, sin sujetarse a las perezas del deletreo, leía de corrido. 1700, III.

[note nt.6]

Todavía en el siglo XVIII figuraba en la Universidad Pontificia de México, la cátedra de filosofía que comprendía los Libros de Física, Generatione, y de Anima. Seguíase en física la doctrina de Aristóteles.

[note nt.7]

“Estudiosos, acaso, de las líneas del Apeles Simbólico, por von Ketten, 1699, y de su autor del todo extranjero, por polaco, quien colocando después del Conde Manuel Thesauro, a esta insigne monja, tesoro también, manual de agudezas y conceptos, indicó como ajenos y casi ficticios sus partos, para la esterilidad de una monja. De donde creyéndose fingida la una monja, se fingieron también sus competidores".

[note nt.8]

Juan Bautista Diamante, dramaturgo que remedaba las formas calderonianas e iniciaba ya la imitación, en España, de los poetas franceses, como en El Honrador de su Padre, glosa de Le Cid, de Corneille.

  [p. 61]  

[note nt.9]

Los errores cometidos al tratar de la historia y de la crítica de Sor Juana, son más abundantes de lo que pudiera imaginarse. En ellos están representados no escasos autores de nota: desde Beristáin hasta Ticknor, pasando por Menéndez Pelayo, Coester, etc. Marcos Arróniz dice que Sor Juana fue nombrada dama de honor de la Condesa de Paredes, tomando a ésta por la Marquesa de Mancera. Beristáin, Coester y Menéndez Pelayo, confunden la Cartadel Obispo de Puebla, con la Carta Atenagóricade Sor Juana. Ticknor escribe: "quien más sensación causó, después de Solís, fue Juana Inés de la Cruz, más notable como mujer que como poetisa, nació en Guipúzcoa", (sic).

[note nt.10]

Las propias ediciones de las obras completasde la poetisa denuncian el grado de estimación en que era tenida. Mientras en el siglo XVII se hicieron las ediciones de 1689, 1690, 1691, 1692, 1693, y en los primeros años del XVIII, las de 1700, 1701, 1709, 1714, 1715 y 1725, es hasta fines del XIX y principios del XX, cuando se renueva la actividad editorial y se publican —aunque ya siempre en forma antológica, lo que supone intención crítica— las correspondientes a 1914, 1926, 1928, 1931, 1933 y 1934.

[note nt.11]

Consúltense: José Ortega y Gasset, Obras, pp. 830-831: G. von Uxküll, Ideas para la concepción biológica del mundo, y Américo Castro, Santa Teresa y Otros Ensayos.

[note nt.12]

En la Nueva España no existió ninguna casta de nobles. Las clases las determinaba el dinero. Al concluir el siglo XVIII había españoles, criollos, mestizos, indios y negros. Sólo los criollos tenían algún respaldo económico. Los mestizos apenas si disponían de las carreras eclesiásticas y liberales. Los negros   [p. 62]   y los indios vivían como esclavos. Los españoles trataban de conservar los privilegios de la Metrópoli, sin advertir que el factor económico que habían heredado, amenguando ahora, destruía su poder político.

[note nt.13]

La situación de los indios fue la primitiva preocupación de las autoridades políticas y eclesiásticas —a veces no traducida con energía bastante en la práctica. Vino después el deseo de educar a los mestizos y, por último, se pensó en la necesidad escolar del criollo. En las postrimerías del siglo XVI, cuando los Colegios de San Francisco y las fundaciones de Vasco de Quiroga, habían desaparecido, y yacían en decadencia los establecimientos docentes de Nuestra Señora de la Caridad, de Santiago Tlaltelolco, San Gregorio y San Juan de Letrán, la Universidad Pontificia y los Colegios de Jesuitas se desarrollaban e imponían socialmente. Su preponderancia alcanza hasta el siglo XVIII.

[note nt.14]

En 1636 fueron célebres los atropellos cometidos por el Gobernador de la Nueva México, Félix Martínez de Baeza y sus secuaces, en las personas de los indios y de los frailes franciscanos. En 1667, el Cabildo de Santa Fe, de la Nueva México, denunciaba que se atrevieron los frailes de aquel lugar contra el Gobernador y Capitán General, D. Pedro de Peralta, a quien aprehendieron, simulando hacerlo en nombre del Santo Oficio. Consultar las obras sobre las misiones franciscanas en México, escritas por el Dr. D. Fernando Ocaranza.

[note nt.15]

Cerrados los caminos para obtener sus justas reparaciones, los indios se hacían justicia de manera violenta. La evangelización religiosa, en ocasiones, no era perfecta o era falsamente anunciada. En 1621 y 1631, los frailes franciscanos —establecidos   [p. 63]   en el norte del país— pidieron que se les erigiese un obispado, en virtud de que tenían convertidos 500,000 indios y habían bautizado 86,000. Sin embargo, en 1664, estos indios conversos se sublevaron y mataron ál Gobernador. Otra sublevación tuvo lugar en 1680, en la época de Fray Payo Enriquez de Rivera. En 1684, en la misma región, se sublevaron los indios llamados tanos. En los estudios sobre las misiones franciscanas —antes citados del Dr. D. Fernando Ocaranza, pueden leerse los documentos probatorios de estas aseveraciones.

[note nt.16]

Consúltese: I. A. Leonard. Relación del tumulto del 18 de junio de 1692, por Carlos de Sigüenza, con notas del autor, México, 1932.

[note nt.17]

Consúltese: Genaro García. Caracteres de la Conquista, México.

[note nt.18]

En 1690, como en otras varias veces, llegó a Veracruz un cargamento de negros, destinados al comercio y a la agricultura de la Nueva España. En 1695, la Real Compañía Portuguesa, de Ginebra, adquirió el contrato para conducir negros a América. El negocio duró hasta principios del siglo XVIII.

[note nt.19]

En el siglo XVI el criollo muestra sus valores negando los del español. Esta negación denuncia no tanto el concepto que le merece el conquistador, como el rebajamiento propio. Ya en un soneto anónimo se recuerda:

que viene de España un hombre tosco, sin ningún auxilio, de salud falto y de dinero pobre.

  [p. 64]  

En Peregrino Indiano —Canto XV— del criollo Antonio Saavedra Guzmán, se oye la voz del que reclama justicia:

Hay, como yo, muchos olvidados
hijos y nietos, todos descendientes
de los conquistadores desdichados.

[note nt.20]

Sobre las ruinas del palacio virreinal, incendiado en 1692, apareció un letrero que decía:

Este corral se alquila
para gallos de la tierra
y gallinas de Castilla.

[note nt.21]

En 1664 hubo un tumulto entre agustinos y mercedarios por la justicia que se iba a hacer en un criollo. Robles, Diario, II, 370. En 1683 le dieron garrote en la cárcel a un criollo porque temieron que los de su clase le libertaran. Guijo, Diario, p. 151. En el Cabildo del 12 de enero de 1689, se habla de las fiestas del criollomártir San Felipe de Jesús. El hijo del Virrey Marqués de Leiva, al ofender a los criados criollosdel Conde de Santiago provocó un lance en el que tuvo más importancia la condición de los ofendidos que la calidad aristocrática del reclamante. El maestro de Retórica de la Universidad, el P. Pedro de Avendaño, tenía especial prurito en defender desde el púlpito a los criollos. Un sermón del Arcediano Diego de Coscojales, recién llegado de España, le brindó ocasión para acrecer sus ímpetus, diciéndole:

¿y aqueste era el que lección
nos había de dar? Allá
en su Alcalá si podrá
que acá, narices a pares
  [p. 65]   tenemos sin ser de Henares
para darles a Alcalá.

[note nt.22]

Carlos de Sigüenza y Góngora, en su Teatro de Virtudes Heroicas; evoca las virtudes cívicas de los próceres de la historia antigua india.

[note nt.23]

En 1513, Carlos V mandó que no fueran consentidos en Indias los libros profanos ni fabulosos. En 1556, Felipe II prohibió la impresión, sin licencia, de los libros que trataban de Indias. En 1584 dictó igual prohibición acerca de los vocabularios de los idiomas primitivos. Para refrendar el cumplimiento de estos acuerdos, Felipe IV, en 1647, y Carlos II, en 1668, dispusieron que de cada libro impreso en las Indias se mandaran veinte ejemplares al Consejo. Vid. Irving A. Leonard, Romances of Chivalry, California, 1933; Karl Vossler, Introducción al estudio de la literatura del siglo de oro. Madrid, 1934.

[note nt.24]

Ventura Laso de la Vega, en La Escuela Sevillana, resume el aspecto de la contienda de estos valores líricos que tanto influyeron en 1a doctrina poética del periodo barroco español.

[note nt.25]

Los idiomas indios, a su vez, sufrieron la influencia del castellano.

[note nt.26]

Ya Sor Juana, sobre manifestar su despreocupación acerca de las reglas fonéticas en sus versos, se burló de la pronunciación castiza de los españoles. En El Sainete de Palaciodecía que éste no podía representarse en España porque adolecía de defectos de pronunciación.

  [p. 66]  

[note nt.27]

Nepantla, en náhuatl, quiere decir, tierra de enmedio.

[note nt.28]

La gente de la región dice todavía, por aféresis y apócope, Meca por Amecameca. Carlos de Sigüenza, en su Relación del Tumulto de 1692, escribe, como otros autores de la época, Mecameca.

[note nt.29]

El mapa dice: Hacienda de Panoayan (1770) cerca de Amecameca, donde se dice nació Sor Juana Inés de la Cruz.

[note nt.30]

Los vecinos conocen el lugar por Chimal (apócope de Chimalhuacán). Chimalhuacán viene a ser hoy un barrio de Ozumba. Está como a dos kilómetro al Sur de la población. En lo antiguo debió de tener más importancia que el propio Ozumba. En el camino que va de uno a otro lugar, se mira una lápida del siglo XVIII, en la que se habla del Gobernador de Chimalhuacán y Chalco.

[note nt.31]

Se ha discutido también acerca de cuál fue el apellido que usaba Sor Juana. Se dijo que, aunque debería de llevar el de Asbaje, porque tal era el de su padre, firmaba Ramírez, como consta en la leyenda del retrato que se conserva en el Museo Provincial de Toledo. Consúltese: F. Fernández del Castillo, Doña Catalina Xuarez de Marcaida, Primera Mujer de Hernán Cortés, México, 1921.

No parece justa esta observación, porque tal retrato, que data de 1772, tiene algunos errores que hacen suponer poca exactitud en los informantes; y, además, porque en las composiciones que Sor Juana publicó antes de ser monja, usaba el apellido de Asbaje. Así se ve en el soneto que escribió en la   [p. 67]   Pompa, de Diego Rivera. Consúltese: Dorothy Schons, Puntos Obscuros sobre la Vida de Sor Juana, 1927.

[note nt.32]

Estos lugares debieron de ser, en los tiempos antiguos, asiento de buen número de indios. Cortés, en sus Cartas de Relación, advierte que al acampar en Chalco, recorrió los poblados cercanos a Amecameca, donde bullían hasta veinte mil indios.

[note nt.33]

Esta alusión no es mero recurso literario. Tienen fama en Amecameca los indios herbolarios. En el mercado es frecuente ver a los ancianos vendiendo yerbas, raíces y semillas; de acuerdo con antiquísimas recetas médicas.

[note nt.34]

San Juan de la Cruz, en los días de la Santa y bajo el mismo signo místico, ocupaba las horas libres que le dejaban sus estudios religiosos, en labrar crucifijos. Consúltese: Subida al Monte Carmelo.

[note nt.35]

Tal acontece a Francisco de Rojas, que si no pudo sustraerse a la influencia del culteranismo, sí supo, en cambio, burlarse del lenguaje afectado.

[note nt.36]

En el Diario de Sucesos acaecidos en México, entre 1676 y 1695, y atribuido a Juan Antonio de Rivera Calderón Altamira, se lee lo siguiente: “Domingo. Murió a las tres de la mañana, en San Jerónimo, la Madre Juana de la Cruz, insigne mujer en todas materias y poeta, de una peste. Asistió todo el Cabildo en su Iglesia y la enterró D. Francisco de Aguilar y cantó misa Fr. Antonio de Santa Clara". El acto terminó a las doce. Don Carlos de Sigüenza y Góngora dijo las Honras Fúnebres.

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