University of Wisconsin Digital Collections
Link to University of Wisconsin Digital Collections
Link to University of Wisconsin Digital Collections
Ibero-American Electronic Text Series

Cervantes Saavedra, Miguel de / Los Trabajos de Persiles y Sigismunda (1996)

Previous Previous section

Next section Next



 

PRÓLOGO

  [p. 18]  

Sucedió, pues, lector amantísimo, que, viniendo otros dos amigos y yo del famoso lugar deEsquivias, por mil causas famoso (una por sus ilustres linajes y otra por sus ilustrísimos vinos), sentí quea mis espaldas venía picando con gran priesa uno que, al parecer, traía deseo de alcanzarnos, y aun lomostró dándonos voces que no picásemos tanto. Esperámosle, y llegó sobre una borrica un estudiantepardal, porque todo venía vestido de pardo, antiparas, zapato redondo y espada con contera, valonabruñida y con trenzas iguales; verdad es, no traía más de dos, porque se le venía a un lado la valonapor momentos, y él traía sumo trabajo y cuenta de enderezarla.

  [p. 19]  

Llegando a nosotros, dijo:

-¿Vuesas mercedes van a alcanzar algún oficio o prebenda a la corte, pues allá está Su Ilustrísimade Toledo y Su Majestad, ni más ni menos, según la priesa con que caminan?; que en verdad que a miburra se le ha cantado el víctor de caminante más de una vez.

A lo cual respondió uno de mis compañeros:

-El rocín del señor Miguel de Cervantes tiene la culpa desto, porque es algo qué pasilargo.

Apenas hubo oído el estudiante el nombre de Cervantes, cuando, apeándose de su cabalgadura,cayéndosele aquí el cojín y allí el portamanteo, que con toda esta autoridad caminaba, arremetió a mí,y, acudiendo asirme de la mano izquierda, dijo:

-¡Sí, sí; éste es el manco sano, el famoso todo, el escritor alegre, y, finalmente, el regocijo de lasMusas!

Yo, que en tan poco espacio vi el grande encomio de mis alabanzas, parecióme ser descortesía nocorresponder a ellas. Y así, abrazándole por el cuello, donde le eché a perder de todo punto la valona,le dije:

  [p. 20]  

-Ese es un error donde han caído muchos aficionados ignorantes. Yo, señor, soy Cervantes, perono el regocijo de las Musas, ni ninguno de las demás baratijas que ha dicho vuesa merced; vuelva acobrar su burra y suba, y caminemos en buena conversación lo poco que nos falta del camino.

Hízolo así el comedido estudiante, tuvimos algún tanto más las riendas, y con paso asentadoseguimos nuestro camino, en el cual se trató de mi enfermedad, y el buen estudiante me desahució almomento, diciendo:

-Esta enfermedad es de hidropesía, que no la sanará toda el agua del mar Océano que dulcementese bebiese. Vuesa merced, señor Cervantes, ponga tasa al beber, no olvidándose de comer, que conesto sanará sin otra medicina alguna.

-Eso me han dicho muchos -respondí yo-, pero así puedo dejar de beber a todo mi beneplácito,como si para sólo eso hubiera nacido. Mi vida se va acabando, y, al paso de las efeméridas de mispulsos, que, a más tardar, acabarán su carrera este domingo, acabaré yo la de mi vida. En fuerte puntoha llegado vuesa merced a conocerme, pues no me queda espacio para mostrarme agradecido a lavoluntad que vuesa merced me ha mostrado.

En esto, llegamos a la puente de Toledo, y yo entré por ella, y él se apartó a entrar por la deSegovia.

Lo que se dirá de mi suceso, tendrá la fama cuidado, mis amigos gana de decilla, y yo mayor ganade escuchalla.

Tornéle a abrazar, volvióseme [a] ofrecer, picó a su burra, y dejóme   [p. 21]   tan mal dispuesto comoél iba caballero en su burra, a quien había dado gran ocasión a mi pluma para escribir donaires; perono son todos los tiempos unos: tiempo vendrá, quizá, donde, anudando este roto hilo, diga lo que aquíme falta, y lo que sé convenía.

¡Adiós, gracias; adiós, donaires; adiós, regocijados amigos; que yo me voy muriendo, y deseandoveros presto contentos en la otra vida!

Previous Previous section

Next section Next




Go up to Top of Page