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Ibero-American Electronic Text Series

Villacorta C., J. Antonio; Rodas N., Flavio / Manuscrito de Chichicastenango (Popol buj) (1927)

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DIEGO REYNOSO, Presunto autor del Manuscrito de Chichicastenango.

Encontrábase en México en 1537 el P. Francisco Marroquín, con motivo de su consagración como primer Obispo de Guatemala, cuando a instancias suyas decidieron venir a la nueva ciudad episcopal los padres mercedarios Fr. Juan Zambrano, Fr. Marcos Pérez Dardón y Fr. Pedro de Barrientos, que ya tenían las licencias necesarias para fundar conventos de su Orden y dar hábitos, y en unión del Ilustrísimo Señor Marroquín llegaron a Ciudad Real de Chiapas, en donde establecieron la Casa Conventual en el propio año, habiendo quedado como Comendador de ella el último de los citados frailes.

Al llegar a la Ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala, el Obispo Marroquín y sus dos compañeros trataron presto de establecer el Convento, y aunque al principio no tuvo forma de tal, ya el 17 de Marzo de 1538, bastante arreglado, profesó en él un indio muy inteligente, de raza quiché, que al vestir el hábito de mercedario tomó el nombre de Fr. Diego de la Anunciación, y que en el mundo había sido bautizado, pocos años atrás, con el de Diego Reynoso.

Algunos vecinos de la novísima ciudad se interesaron entonces por la nueva institución religiosa, y así se lee en un acta del Cabildo de 12 de Agosto del mismo año, 1538, citada por Remesal:

"Presentes los dichos señores, a pedimeno de Francisco López, vecino de esta ciudad, el cual dixo, que él quería ser mayordomo de N. Señora de la Merced, e q. entre muchos vecinos de esta ciudad quieren ayudar para hacer una casa e Yglesia, e otras cosas para el uso della, e q. ellos son dello contentos, e q. ellos ayudarán lo q. pudieren para ello, e q. ha de ser para uso de la casa, e no para otra cosa, ni q. para q. ningún frayle lo pueda llevar ni sacar cosa della, e q. el dicho Francisco López tome el cargo dello y lo haga y tenga cargo y descargo de lo que recibiere.”

Al indígena aquel lo había conocido el Padre Marroquín cuando recién llegado el 1530 a la nueva colonia, en unión del conquistador D. Pedro de Alvarado, sustituyó en el Curato de Santiago de Guatemala al Padre Juan Godínez, y en las visitas pastorales que por entonces hiciera a los pueblos indígenas recién sometidos de los antiguos reinos quiché y cakehiquel, lo trajo consigo a su curato, en donde quedó al cuidado del Sacristán Reynosa, lo enseñó a leer y a escribir en castellano, pues supo era dado a relatar 188 historias de sus antepasados, instruyéndole, además, en la doctrina cristiana, y por último lo bautizó con el nombre de Diego Reynoso.

El Padre Ximénez dice de él. "Diego Reynoso en sus escritos y noticias de aquellos tiempos (que fué un idio que el señor Marroquín llevó del pueblo de Utatlán y enseñó a leer y a escribir”).

Se conservan como muestras de su estilo los siguientes pasajes sueltos, en idioma quiché, un quiché clásico, que es él mismo en que está compuesto el "Manuscrito de Chichicastenango,” conocido en el mundo científico con el sugestivo nombre de Popol-Ruj.

"Chupam ic Abril caztajibal Pascua ta ixculum Donadiú aj labal guaral Quiché.”

"Chupam Pascua ta ixporoj tinamit taxaecaj ajaguaren taxlané patán rumal ronojel amak ix qui patanic chi qui baj cam-mam cak ajau pa Quiché,” que dicen:

"Dentro del mes de Abril en la Pascua, entonces, llegaron Donadiú (Pedro de Alvarado) y sus guerreros al Quiché.”

"Durante la Pascua, entonces, incendiaron la ciudad, arrasando también el reino con todas sus tribus, porque estas sólo prestaban sus servicios leales a los Señores, siendo estos ancianos reyes matados y quemados en el Quiché.”

Y los párrafos transcritos en su idioma original, por su construcción elegante y consisa, no desdicen en lo más mínimo de los majestuoson versículos del Popol-Buj.

Hay dos circunstancias al parecer triviales, pero cuya concomitancia con los hechos ya conocidos contribuyen a identificar al indígena que dado a relatar las tradiciones de su pueblo tomó el hábito de mercedario y escribió el "Manuscrito de Chichicastenango.”

En el Libro de Actas del Ayuntamiento de la Ciudad de Santiago de Guatemala, que comprende los seis primeros años, desde la fundación de la misma ciudad en 1524 hasta 1530, copiado literalmente por D. Rafael de Arévalo, aparece en la sesión del viernes XII de Agosto que:

"Los Señores Alcaldes y Regidores entraron en Cabildo y acordaron y mandaron que Reynosa sirva la iglesia de esta cibdad de Sacristán y le señalaron de partido por un año IX pesos, el cual aceptó tal cargo con el dicho partido.”

Pues bien, entonces el cargo de sacristán no podía ser desempeñado por persona que no tuviera decidida vocación por las cosas de la Iglesia, y fue natural que el joven quiché protegido del Obispo tomase en la pila bautismal el apellido de la persona con quien más se comunicaba, y quien probablemente le inició en los misterios de la nueva religión que imponía la conquista.

Además, en el versículo 22 de la Undécima tradición el autor llama a Alvarado Donadiú, lo mismo que se encuentra escrito en uno de los párrafos sueltos del Código ya mencionado.

Ninguna de las demás Órdenes religiosas que militaban en los aciagos tiempos de la conquista, se avenía más a su carácter taciturno e inquieto (lo primero, por los intensos sufrimientos que atosigaron su alma cuando contempló despedazado el pueblo de sus mayores, y lo segundo, por su propósito de conservar para los suyos los recuerdos y tradiciones de su raza) que la benemérita Orden de los Mercedarios, cuya institución estaba consagrada a la redención de los cautivos y ¿qué otra cosa eran desde entonces sus compañeros de infortunio, los hombres vencidos en Gumarkaaj, sino cautivos?; y a ello dedicó desde su profesión todos sus esfuerzos, acompañando al Padre Marcos Pérez Dardón en sus trabajos de evangelización por la provincia de Chiapas, en donde era éste conocido por los indios con el familiar título de Marcos Pâle, que "fué ejemplar religioso, gran favorecedor de los indios y muy caritativo con ellos,” como dice Remesal en su citada obra.

Arruinada la ciudad de Santiago en Almolonga en la noche del 11 de Septiembre de 1541, Alonso Álvarez cedió a los mercedarios en el Valle de Panchoy, el solar para la Iglesia y Convento de N. Señora de la Merced, habiendo quedado en Ciudad Vieja las propiedades de dicha Orden al cuidado de los indios, que daban como limosna los ramilletes y arcos de flores con que adornaban el altar en la fiesta titular de la Orden, en Septiembre de cada año.

Los padres mercedarios, como los dominicos, franciscanos y agustinos, se dedicaron también a estudiar las lenguas indígenas para facilitarse el ejercicio de su ministerio, y refiriéndose, a la institución de los primeros, dice Remesal: "Aumentó luego el Obispo los cuidados de esta sagrada Religión con darles los partidos de Vstuncalco, Zacatepe, Texutla, Cuylco y Guagatenango, y todo esto administran los Padres de N. Señora de la Merced, con mucho cuidado en la administración de los Santos Sacramentos. Y para facilitar la enseñanza de una lengua barbarísima que se llama Mame, usada en uno de estos partidos, en servicio de nuestro Señor, y del bien comun, en el año 1607, en México, imprimió una Arte della el Padre Fr. Gerónimo Larios de la Cruz, que fué el primero que predicó en ella, y después le han imitado algunos discípulos que en su compañía la han aprendido. El Convento de N. Señora de la Merced --agrega-- es de número de Religiosos y hay en el estudios de Artes y Teología, y han salido del hombres muy doctos, así de España como naturales, que dan lustre y honra a su hábito y a la ciudad y cada día va en aumento por su buen gobierno.”

También Fr. Diego de Reynoso escribió un Vocabulario de la lengua mame, que fué impreso,por Francisco Robledos en México en 1644 y reimpreso con una breve noticia acerca de los mames y de su lengua por D.Alberto María Carreño en la misma ciudad, en 1916, edición que tenemos a la vista y en la que leemos: "Como por su parte nada nos dice Pimentel acerca del autor del Vocabulario, ni he hallado noticia alguna en el Diccionario de Orozco y Berra, habré de limitarme a manifestar, que según Beristain, ei P. Fr. Diego de Reynoso fué "natural de la América Septentrional” y religioso misionero de la Orden Militar de Nuestra Señora de la Merced.”

Tales son los datos que hemos encontrado hasta ahora acerca del presunto autor del "Manuscrito de Chichicastenango,” obra meritísima que se ha conservado anónima hasta los presentes tiempos, en que nos ha sido dable exhumar a su probable autor, reinvindicando así del olvido a un hombre genial de la raza quiché, que es el primer historiador de su pueblo y el primer escritor en aquella lengua admirable.

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