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Ibero-American Electronic Text Series

Juana Inés de la Cruz, Sister, 1651-1695 / Loa para el auto sacramental de "El Divino Narciso" (1955)

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ESCENA I

Sale el OCCIDENTE, Indio galán, con corona, y la AMÉRICA, a su lado, de India bizarra: con mantas y cupiles, al modo que se canta el Tocotín. Siéntanse en dos sillas; y por una parte y otra bailan Indios e Indias, con plumas y sonajas en las manos, como se hace de ordinario esta Danza; y mientras bailan, canta la Música.
MÚSICA
NOBLES Mejicanos,
cuya estirpe antigua,
de las claras luces
del Sol se origina:
  [p. 4]   pues hoy es del año
el dichoso día
en que se consagra
la mayor Reliquia,
¡venid adornados
de vuestras divisas,
y a la devoción
se una la alegría,
y en pompa festiva,
celebrad al gran Dios de las Semillas!

MÚSICA
Y pues la abundancia
de nuestras provincias
se Le debe al que es
Quien las fertiliza,
ofreced devotos,
pues Le son debidas,
de los nuevos frutos
todas las primicias.
¡Dad de vuestras venas
la sangre más fina,
para que, mezclada,
a su culto sirva;
y en pompa festiva,
celebrad al gran Dios de las Semillas!

(Siéntanse el OCCIDENTE y la AMÉRICA, y cesa la Música.)
OCCIDENTE
Pues entre todos los Dioses
que mi culto solemniza,
aunque son tantos, que sólo
en aquesta esclarecida
Ciudad Regia, de dos mil
pasan, a quien sacrifica
en sacrificios crüentos
de humana sangre vertida,
ya las entrañas que pulsan,
ya el corazón que palpita;
  [p. 5]   aunque son (vuelvo a decir)
tantos, entre todos mira
mi atención, como a mayor,
al gran Dios de las Semillas.

AMÉRICA
Y con razón, pues es solo
el que nuestra Monarquía
sustenta, pues la abundancia
de los frutos se Le aplica;
y como éste es el mayor
beneficio, en quien se cifran
todos los otros, pues lo es
el de conservar la vida,
como el mayor Lo estimamos:
pues ¿qué importara que rica
el América abundara
en el oro de sus minas,
si esterilizando el campo
sus fumosidades mismas,
no dejaran a los frutos
que en sementeras opimas
brotasen? Demás de que
su protección no limita
sólo a corporal sustento
de la material comida,
sino que después, haciendo
manjar de sus carnes mismas
(estando purificadas
antes, de sus inmundicias
corporales), de las manchas
el Alma nos purifica.
Y así, atentos a su culto,
todos conmigo repitan:

ELLOS, Y MÚSICA
¡En pompa festiva,
celebrad al gran Dios de las Semillas!

  [p. 6]  

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