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Ibero-American Electronic Text Series

Cruz, Juana Inés de la / Loa para el auto sacramental de "El Divino Narciso" (1955)

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ESCENA V

RELIGIÓN
Vamos, pues.

CELO
Religión, díme:
¿en qué forma determinas
representar los Misterios?

RELIGIÓN
De un Auto en la alegoría,
quiero mostrarlos visibles,
para que quede instruída
ella, y todo el Occidente,
de lo que ya solicita
saber.

CELO
¿Y cómo intitulas
el Auto que alegorizas?

RELIGIÓN
Divino Narciso, porque
si aquesta infeliz tenía
un Ídolo, que adoraba,
de tan extrañas divisas,
  [p. 19]   en quien pretendió el demonio,
de la Sacra Eucaristía
fingir el alto Misterio,
sepa que también había
entre otros Gentiles, señas
de tan alta Maravilla.

CELO
¿Y dónde se representa?

RELIGIÓN
En la coronada Villa
de Madrid, que es de la Fe
el Centro, y la Regia Silla
de sus Católicos Reyes,
a quien debieron las Indias
las luces del Evangelio
que en el Occidente brillan.

CELO
¿Pues no ves la impropiedad
de que en Méjico se escriba
y en Madrid se represente?

RELIGIÓN
¿Pues es cosa nunca vista
que se haga una cosa en una
parte, porque en otra sirva?
Demás de que el escribirlo
no fue idea antojadiza,
sino debida obediencia
que aun a lo imposible aspira.
Con que su obra, aunque sea
rústica y poco pulida,
de la obediencia es efecto,
no parto de la osadía.

CELO
Pues díme, Religión, ya
que a eso le diste salida,
¿cómo salvas la objeción
  [p. 20]   de que introduces las Indias,
y a Madrid quieres llevarlas?

RELIGIÓN
Como aquesto sólo mira
a celebrar el Misterio,
y aquestas introducidas
personas no son más que
unos abstractos, que pintan
lo que se intenta decir,
no habrá cosa que desdiga,
aunque las lleve a Madrid:
que a especies intelectivas
ni habrá distancias que estorben
ni mares que les impidan.

CELO
Siendo así, a los Reales Pies,
en quien Dos Mundos se cifran,
pidamos perdón postrados;

RELIGIÓN
y a su Reina esclarecida,

AMÉRICA
cuyas soberanas plantas
besan humildes las Indias;

CELO
a sus Supremos Consejos;

RELIGIÓN
a las Damas, que iluminan
su Hemisferio;

AMÉRICA
a sus Ingenios,
a quien humilde suplica
el mío, que le perdonen
  [p. 21]   el querer con toscas líneas
describir tanto Misterio.

OCCIDENTE
¡Vamos, que ya mi agonía
quiere ver cómo es el Dios
que me han de dar en comida,

(Cantan la AMÉRICA y el OCCIDENTE y el CELO:)

diciendo que ya
conocen las Indias
al que es Verdadero
Dios de las Semillas!
Y en lágrimas tiernas
que el gozo destila,
repitan alegres
con voces festivas:

TODOS
¡Dichoso el día
que conocí al gran Dios de las Semillas!

(Éntranse bailando y cantando.)   [p. 22]  

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