Sobre la colección
El fenómeno de las editoriales cartoneras comenzó en Buenos Aires en 2003, encabezado por artistas y escritores interesados en reconfigurar las condiciones en las cuales se producía y se consumía la literatura. Crearon un modelo de publicación nuevo y progresista que hasta este momento sigue desafiando y cuestionando la hegemonía política y económica caracterizada por el neoliberalismo. Este proyecto inicial, Eloísa Cartonera, no sólo ha cambiado el ámbito editorial en Argentina, sino que lo ha cambiado a lo largo del continente, funcionando así como modelo y fuente de inspiración para el desarrollo de los siguientes proyectos editoriales latinoamericanos:
- Animita Cartonera, Santiago, Chile
- Dulcineia Catadora, Sao Paulo, Brazil
- Felicita Cartonera, Paraguay
- La Cartonera, Cuernavaca, Mexico
- Mandragora Cartonera, Cochabamba, Bolivia
- Matapalo Cartonera, Riobamba, Ecuador
- Mburukujarami Kartonera, Paraguay
- Santa Muerte Cartonera, Ciudad de Mexico, Mexico
- Sarita Cartonera, Lima, Peru
- Yerba Mala Cartonera, El Alto, Bolivia
- Yiyi Jambo, Asuncion, Paraguay
El éxito de estos proyectos cartoneros afirma que sí existen alternativas a las formas más virulentas y agresivas de la globalización. Todos los libros cartoneros están hechos a mano usando cartón recolectado de la calle por cartoneros (recolectores de basura reciclable). Estas personas venden el cartón que recogen a las editoriales cartoneras, y en algunas ocasiones trabajan en el proceso de producción de los libros mismos.
Cada portada de cartón se pinta a mano y luego cada libro se ensambla en un proceso que modifica la relación entre el trabajador y su labor, evitando así la explotación del trabajador al mismo tiempo que cada portada que se produce mantiene sus singulares calidades estéticas. Esta práctica social, económica y literaria intenta producir un cambio en las vidas de las personas que han sufrido los efectos de los últimos giros neoliberales en América Latina, principalmente los cartoneros, en su mayoría desposeídos. Del mismo modo, estos proyectos editoriales tienen como uno de sus propósitos apoyar la democratización del libro y el acceso a la literatura para todos y en todas partes.
Con la creación de portadas de cartón, se reducen los costos de producción y, por extensión, el precio de los libros. Como consecuencia, un sector del mercado previamente pasado por alto por el paradigma tradicional de las grandes editoriales ahora tiene acceso a estos libros. Asimismo, la facilidad de acceso a los libros cartoneros permite enfrentar y amainar problemas de analfabetismo. Varios proyectos cartoneros han incluido elementos sociales y educativos como parte de sus programas y aprovechan la creación de libros cartoneros para poder redefinir la relación entre “libro” y público.
Con una colección creciente que cuenta con más de 250 volúmenes de libros cartoneros, la Colección de Estudios Iberoamericanos de UW-Madison posee una de las colecciones más amplias y completas en los Estados Unidos. Esta colección sigue desarrollándose, y periódicamente incorpora nuevos títulos y recursos.




